La reducción del daño del tabaco es una intervención que puede salvar la vida de millones de personas en todo el mundo. A quienes actualmente utilizan productos de tabaco de alto riesgo, como los cigarrillos y algunos tabacos de uso oral, les ofrece la posibilidad de cambiar a diversos productos de nicotina más seguros (SNP), que entrañan menos riesgos para su salud.

La mayoría de las personas sabe que el consumo de tabaco es perjudicial para la salud y que se utiliza para consumir nicotina. Es menos conocido que la nicotina por sí sola no causa las enfermedades graves asociadas con productos de tabaco de alto riesgo como los cigarrillos. La nicotina es una sustancia de riesgo comparativamente bajo, pero sus efectos favorecen el consumo repetido. Esta es una de las razones por las que a muchas personas les resulta difícil dejar de fumar, incluso cuando saben que perjudica su salud.

La forma más peligrosa de consumir nicotina consiste en encender un cigarrillo e inhalar el humo. La combustión del tabaco libera alquitrán y gases que contienen miles de sustancias tóxicas, muchas de las cuales aumentan el riesgo de enfermedades graves y provocan la muerte prematura de la mitad de las personas que fuman. Algunos productos de tabaco de uso oral también liberan toxinas peligrosas al consumirse.

En cambio, los productos de nicotina más seguros no implican combustión: ninguno quema tabaco y algunos no contienen tabaco en absoluto. Entre ellos se incluyen los cigarrillos electrónicos con nicotina, las bolsitas de nicotina, el snus de estilo sueco (un tabaco de uso oral), muchos productos de tabaco sin humo utilizados en Estados Unidos, incluido el tabaco de mascar, y los productos de tabaco calentado. Muchos de estos productos se han desarrollado apenas en los últimos 10–15 años.