Conceptos clave

La reducción de daños del tabaco es una intervención potencialmente salvadora para millones de personas en todo el mundo. A quienes actualmente consumen productos de tabaco de alto riesgo, como los cigarrillos y algunos tabacos orales, les ofrece la posibilidad de cambiar a una gama de productos de nicotina más seguros (SNP) que presentan menos riesgos para su salud. Aunque es una incorporación relativamente nueva al conjunto de soluciones globales de salud pública, su eficacia se basa en décadas de éxito de iniciativas anteriores de reducción de daños.

Todas las personas usan productos o se comportan de maneras que suponen riesgos para nuestra salud. Por ejemplo, los gobiernos no intentan impedir que las personas conduzcan. En su lugar, promulgan leyes sobre el uso del cinturón de seguridad y establecen normas de seguridad para los fabricantes. Estas medidas reducen, pero no eliminan, el riesgo de lesiones o muerte.

En salud pública, la reducción de daños reduce los riesgos para la salud al proporcionar a las personas productos alternativos más seguros y/o fomentar comportamientos menos riesgosos, en lugar de prohibir esos productos o comportamientos. Surgió en la lucha contra el VIH/sida en la década de 1980 y desde entonces se ha desarrollado en una serie de prácticas humanitarias, rentables y basadas en evidencia que salvan innumerables vidas en todo el mundo.

La mayoría de las personas sabe que el consumo de tabaco es perjudicial para la salud y que se consume tabaco para obtener nicotina. Es menos conocido que la nicotina en sí misma no causa las enfermedades graves asociadas con productos de tabaco de alto riesgo como los cigarrillos. La nicotina es una droga de riesgo comparativamente bajo, pero sus efectos fomentan el consumo repetido. Esta es una de las razones por las que a las personas les resulta difícil dejar de fumar, incluso cuando saben que es malo para su salud.

La forma más peligrosa de consumir nicotina es quemar un cigarrillo e inhalar el humo. La combustión del tabaco libera alquitrán y gases que contienen miles de toxinas, muchas de las cuales suponen un riesgo de enfermedad grave y provocan muerte prematura en la mitad de todas las personas fumadoras. Algunos productos de tabaco oral también liberan toxinas peligrosas al consumirse.

En cambio, los productos de nicotina más seguros (SNP) no son combustibles: ninguno quema tabaco y algunos ni siquiera contienen tabaco. Incluyen los vaporizadores de nicotina (cigarrillos electrónicos), las bolsas de nicotina sin tabaco, el snus al estilo sueco (un tabaco oral), muchos tabacos sin humo de Estados Unidos (para masticar) y los productos de tabaco calentado. Muchos de estos productos se han desarrollado apenas en los últimos 10 – 15 años.

Los parches y los chicles representan otra categoría de productos de reducción de daños del tabaco denominada terapia de sustitución de nicotina (NRT). La NRT y los productos farmacéuticos como la vareniclina (también llamada Champix) son eficaces para muchas personas, mientras que para otras no funcionan. En muchos países de ingresos bajos y medios (LMIC), son inaccesibles o inasequibles.

Los SNP ofrecen otra opción para las personas que desean reducir los daños relacionados con su consumo de nicotina. Muchas personas consumidoras indican que les gusta vapear, usar bolsas de nicotina, snus o productos de tabaco calentado, ya que ofrecen un sustituto más satisfactorio para algunos de los hábitos y comportamientos asociados a fumar que otros métodos para dejar de fumar.

¿Por qué se necesita la reducción de daños del tabaco?

Los esfuerzos actuales para reducir el tabaquismo no están funcionando con la rapidez ni la eficacia suficientes.

Hay 1.100 millones de personas fumadoras en todo el mundo, una cifra que no ha cambiado desde 2000, y el 80 por ciento de ellas vive en LMIC. Muchos millones de personas también consumen otros productos de tabaco riesgosos. La cifra de muertes por tabaquismo proyectada por la WHO no ha cambiado en 20 años y sigue siendo de mil millones para finales de siglo. En 2006, la WHO pronosticó que habría 8 millones de muertes al año para 2030.[i] Ya hemos llegado a esa cifra.

Las actuales medidas de control del tabaco no están logrando reducir las muertes y enfermedades causadas por el tabaquismo.

Historia de la reducción de daños

En lugar de surgir de especialistas, la reducción de daños suele ser iniciada por personas directamente afectadas por comportamientos riesgosos o que participan en ellos, como un medio de apoyar a sus pares. Su desarrollo puede ser un proceso orgánico y dinámico.

Cuando la reducción de daños comenzó a despegar en la década de 1980, las comunidades respondían a la aparición del VIH entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadores sexuales y personas que se inyectan drogas. Las personas distribuían preservativos, equipos de inyección estériles y consejos sobre cómo reducir el riesgo de contraer el virus. Al principio, estos grupos no recibieron ayuda gubernamental. La reacción de los políticos, los medios de comunicación, la sociedad en general y muchas personas del sector de la salud fue a menudo hostil.

Pero a finales de la década de 1980, los políticos y la comunidad médica del Reino Unido comenzaron a reconocer los posibles beneficios y la rentabilidad de un enfoque de reducción de daños. Esto contribuyó al éxito del Reino Unido al limitar la propagación del VIH. Otros países también registraron fuertes descensos en las tasas de infección una vez que adoptaron medidas de reducción de daños. La reducción de daños funciona.

La reducción de daños es especialmente relevante para el uso de sustancias psicoactivas (aquellas sustancias que alteran el estado mental). El uso de productos que afectan al estado de ánimo es común a todas las culturas y partes del mundo; algunos ejemplos son la cafeína, el té, la nicotina, el alcohol, el cannabis, el opio, los tranquilizantes y las plantas psicoactivas. Algunas sustancias son riesgosas en sí mismas. En otras, gran parte del riesgo reside en la forma en que se administra la droga. En el caso de la nicotina, la vía de administración es crucial para el nivel de riesgo.

¿Es preocupante el uso continuado de nicotina?

La nicotina figura en la lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud porque los profesionales médicos llevan décadas prescribiendo parches y chicles de nicotina a personas que intentan dejar de fumar.

El efecto de la nicotina en el cerebro es fomentar el consumo regular, pero es una sustancia de riesgo relativamente bajo y no causa ninguno de los problemas de salud provocados por el humo del cigarrillo. La palabra «adicción» evoca las peores imágenes del consumo crónico de alcohol y otras drogas. Esto es engañoso. La adicción se define generalmente como el uso compulsivo más el daño a uno mismo o a otras personas. Si se elimina el daño, lo que queda es una compulsión a usar un estimulante suave, similar al consumo de cafeína.[ii]

¿Cómo se desarrolló la reducción de daños del tabaco?

La idea de la reducción de daños del tabaco se remonta al investigador británico del tabaco Michael Russell, quien escribió en el British Medical Journal en 1976.[iii] Reconoció que las personas «fuman por la nicotina, pero mueren por el alquitrán». Desde entonces, varios informes han explorado la idea de que, mientras el tabaco no se queme, la nicotina puede consumirse con un riesgo considerablemente menor. Entre ellos se encuentran el informe de 2001 del US Institute of Medicine, Clearing the Smoke: Assessing the Science Base for Tobacco Harm Reduction,[iv] y el informe de 2007 del UK Royal College of Physicians, Harm reduction in nicotine addiction: helping people who can't quit.[v]

Estos informes se redactaron antes de que estuvieran disponibles la mayoría de los productos de nicotina más seguros actuales (excepto el snus y las terapias de sustitución de nicotina). La reducción de daños del tabaco ha sido impulsada tanto por fumadores que desean dejar de fumar como por la creciente disponibilidad de SNP. Este cambio desde el tabaquismo se ha producido normalmente sin el apoyo de la salud pública y los gobiernos, y a veces pese a su oposición.

La reducción de daños y el derecho a la salud para todos

La reducción de daños es una cuestión política y de justicia social, además de una cuestión de salud pública. Los tratados internacionales dejan claro que la salud es un derecho universal,[vi] y la ONU ha aceptado que la reducción de daños para las personas que consumen drogas forma parte del derecho a la salud.[vii] Los 1.100 millones de personas que fuman en todo el mundo tienen el mismo derecho a la salud que cualquier otra persona.

Un principio básico de la salud pública respaldado por la Organización Mundial de la Salud es que las personas deben tener autonomía para controlar su propia salud y así llevar una vida más saludable.[viii] La reducción de daños del tabaco es un excelente ejemplo de personas con autonomía para hacerse cargo de su salud eligiendo formas más seguras de consumir nicotina.

La reducción de daños del tabaco, la industria tabacalera y el control internacional del tabaco

La reducción de daños del tabaco es uno de los tres pilares del control del tabaco. El Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT)[ix], el tratado internacional sobre el tabaco, entró en vigor en 2005. Su objetivo era hacer frente al carácter cada vez más multinacional de las empresas tabacaleras, reuniendo a las naciones para desarrollar medidas de control de la producción y el consumo de tabaco.[x]

El CMCT establece que el control del tabaco significa «una serie de estrategias de oferta, demanda y reducción de daños que tienen por objeto mejorar la salud de una población eliminando o reduciendo su consumo de productos de tabaco y su exposición al humo de tabaco». (énfasis añadido).[xi]

El CMCT no define la reducción de daños, pero los funcionarios que redactaron el Convenio sabían que podrían desarrollarse productos que permitieran el consumo de nicotina con mucho menos riesgo para los consumidores y las personas presentes. El CMCT también declara que las medidas de control del tabaco son dinámicas y deben estar «basadas en consideraciones científicas, técnicas y económicas actuales y pertinentes».

El CMCT entró en vigor antes de que estuvieran disponibles muchos productos de nicotina más seguros. Los SNP más recientes fueron desarrollados y comercializados por empresas comerciales, la mayoría de las cuales no eran empresas tabacaleras tradicionales. Los productos de vapeo fueron desarrollados por primera vez por la industria electrónica de alta tecnología en China.

Muchas personas que han pasado años luchando contra la industria tabacalera han afirmado erróneamente que la reducción de daños del tabaco es simplemente una estratagema de la industria para atraer a los jóvenes a una vida de dependencia de la nicotina. Junto con estas afirmaciones, una campaña mundial bien organizada y bien financiada ha tratado activamente de socavar la creciente base de evidencia sobre la reducción de daños del tabaco y su papel para ayudar a los fumadores adultos a dejar de fumar. La campaña se ha centrado en crear un pánico moral sobre el vapeo entre los jóvenes (principalmente de Estados Unidos), a pesar de que los propios datos del gobierno estadounidense muestran que el vapeo entre los jóvenes ha disminuido drásticamente.[xii] De hecho, en las encuestas anuales realizadas por los Centers for Disease Control and Prevention, el número de estudiantes de secundaria que declararon haber usado cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días disminuyó un 59 % entre 2019[xiii] y 2021.[xiv] Actualmente, la OMS se opone a la reducción de daños del tabaco, aunque respalda un enfoque de reducción de daños en muchas otras áreas de la salud pública.

Lo que opinan los expertos

Un conjunto cada vez mayor de evidencia global independiente y revisiones de organismos profesionales y médicos respetados internacionalmente ha afirmado que los productos de nicotina más seguros son significativamente más seguros que cualquier producto combustible y que muchos tipos de productos de tabaco oral. La evidencia muestra que tienen un importante papel que desempeñar en la reducción de las muertes y enfermedades relacionadas con el tabaquismo.

International Agency for Research on Cancer: «Se espera que el uso de cigarrillos electrónicos presente un menor riesgo de enfermedad y muerte que fumar tabaco. […] Los cigarrillos electrónicos tienen el potencial de reducir la enorme carga de enfermedad y muerte causada por fumar tabaco si la mayoría de los fumadores cambia a los cigarrillos electrónicos».[xv]

The Society for Research on Nicotine and Tobacco leaders: Quince expresidentes de la SRNT publicaron una declaración conjunta según la cual «el vapeo puede beneficiar a la salud pública, dada la evidencia sustancial que respalda el potencial del vapeo para reducir el número de muertes causadas por el tabaquismo. [...] El vapeo frecuente aumenta el abandono del tabaco entre los adultos [y] sustituir completamente el tabaquismo por el vapeo probablemente reduce los riesgos para la salud, posiblemente de forma considerable».[xvi]

Public Health England: “Nuestra nueva revisión refuerza la conclusión de que vapear supone una fracción del riesgo de fumar, es al menos un 95 % menos perjudicial y presenta un riesgo insignificante para los transeúntes. Sin embargo, más de la mitad de los fumadores creen erróneamente que vapear es tan perjudicial como fumar o simplemente no lo saben.”[xvii]

UK Royal College of Physicians: “Aunque no es posible cuantificar con precisión los riesgos para la salud a largo plazo asociados con los cigarrillos electrónicos, los datos disponibles sugieren que es poco probable que superen el 5 % de los asociados con los productos de tabaco fumado, y bien podrían ser sustancialmente inferiores a esta cifra. […] Los cigarrillos electrónicos son eficaces para ayudar a las personas a dejar de fumar.”[xviii]

British Medical Association: “Un número significativo de fumadores utiliza cigarrillos electrónicos, y muchos informan de que les ayudan a dejar de fumar o a reducir el consumo de cigarrillos. Su uso presenta claros beneficios potenciales para reducir los daños considerables asociados con fumar, y existe un consenso creciente de que son significativamente menos perjudiciales que el consumo de tabaco.”[xix]

New Zealand Ministry of Health: “El Ministerio considera que los productos de vapeo podrían reducir las desigualdades y contribuir a una Nueva Zelanda libre de humo para 2025. La evidencia sobre los productos de vapeo indica que conllevan mucho menos riesgo que fumar cigarrillos, pero no están exentos de riesgos. Cada vez hay más evidencia de que vapear puede ayudar a las personas a dejar de fumar. No hay evidencia internacional de que los productos de vapeo estén socavando el descenso a largo plazo del consumo de cigarrillos entre adultos y jóvenes y, de hecho, pueden estar contribuyendo a él.”[xx]

Royal Australian College of General Practitioners: “Los cigarrillos electrónicos pueden aliviar las ansias y los síntomas de abstinencia de nicotina, además de simular los aspectos conductuales y sensoriales de fumar. [...] Es razonable concluir que, si se utilizan como sustituto y no como complemento, los cigarrillos electrónicos son mucho menos perjudiciales que seguir fumando.”[xxi]

Cochrane Review: La revisión sistemática de referencia de ensayos controlados aleatorizados ha concluido que “por cada 100 personas que utilizan cigarrillos electrónicos con nicotina para dejar de fumar, entre 9 y 14 podrían lograr dejarlo, en comparación con solo 6 de cada 100 personas que usan TRN, 7 de cada 100 que usan cigarrillos electrónicos sin nicotina o cuatro de cada 100 personas que no reciben apoyo o reciben únicamente apoyo conductual.”[xxii]

US Federal Drug Administration: La FDA ha concedido varias solicitudes de autorización previa a la comercialización de productos de tabaco (PMTA)[xxiii] y órdenes de productos de tabaco de riesgo modificado (MRTP)[xxiv] para productos de nicotina más seguros en EE. UU. La aprobación exige que los fabricantes demuestren que las solicitudes son “adecuadas para la protección de la salud pública” con respecto a los riesgos y beneficios para la población en su conjunto. Una MRTP autoriza la comercialización de un producto de tabaco que presenta menores riesgos en comparación con otros productos del mercado. General Snus de Swedish Match se convirtió en el primer MRTP aprobado por la FDA en octubre de 2019. En julio de 2020, la FDA autorizó la comercialización del producto de tabaco calentado IQOS de PMI como MRTP.

La reducción de daños del tabaco en acción

La investigación realizada por el Global State of Tobacco Harm Reduction calcula que hay 112 millones de usuarios de productos de nicotina más seguros en todo el mundo.[xxv]

La evidencia de muchos países indica que los fumadores están cambiando a productos de menor riesgo. Por ejemplo, hay señales claras de efectos de sustitución —es decir, que los SNP están reemplazando al consumo de cigarrillos—, entre ellas en los siguientes países:

  • Noruega: el 15 % de las mujeres jóvenes usa snus, pero solo el 1 % fuma. Tiene uno de los niveles más bajos de tabaquismo femenino del mundo y las mujeres jóvenes usan snus en lugar de cigarrillos.[xxvi]
  • Japón: las ventas de cigarrillos han caído un tercio desde la introducción de los productos de tabaco calentado.[xxvii]
  • Suecia: los hombres suecos han pasado de fumar a usar snus. Como resultado, Suecia tiene la tasa más baja de enfermedades relacionadas con el tabaco en Europa. Suecia es el único Estado de la UE que ha alcanzado la condición de libre de humo, definida como una prevalencia de tabaquismo entre adultos inferior al 5 %.[xxviii]
  • Gran Bretaña: la adopción del vapeo ha ido acompañada de un rápido descenso del tabaquismo y los vapeadores son la forma más popular de dejar de fumar. 3,6 millones de personas vapean en Gran Bretaña, de las cuales 2,4 millones han dejado completamente de fumar.[xxix]
  • Nueva Zelanda: la rápida adopción del vapeo (del 0,9 % de los adultos en 2016 al 6,2 % en 2021) se ha asociado con una caída drástica del tabaquismo, del 14,5 % al 9,4 %.[xxx]

Cambios en la prevalencia del tabaquismo y el vapeo en Nueva Zelanda

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¿Qué debería suceder después?

La reducción de daños del tabaco tiene un papel fundamental que desempeñar en el futuro del control del tabaco al reducir el consumo mundial de cigarrillos y tabacos orales de riesgo. Ofrece nuevas opciones a millones de personas que desean abandonar el consumo de cigarrillos y otros productos de tabaco de riesgo. Para las personas que no pueden o no quieren dejar la nicotina, cambiar a productos de nicotina más seguros ofrece enormes beneficios potenciales.

Los gobiernos deberían facilitar la reducción de daños del tabaco. Deberían evitar o eliminar los obstáculos al uso de productos de nicotina más seguros por parte de personas que desean dejar el consumo de tabaco de riesgo. Deberían implementar una regulación eficaz y adecuada que proteja a los consumidores y evite la adopción por parte de los jóvenes. También deberían fomentar el cambio entre los fumadores adultos y evitar políticas y leyes que, de forma intencionada o no, favorezcan los productos de riesgo.


Para obtener más información sobre el trabajo de Global State of Tobacco Harm Reduction o los puntos planteados en este documento informativo de GSTHR, póngase en contacto con [email protected]

Sobre nosotros: Knowledge·Action·Change (K·A·C) promueve la reducción de daños como una estrategia clave de salud pública basada en los derechos humanos. El equipo cuenta con más de cuarenta años de experiencia en el trabajo de reducción de daños relacionado con el consumo de drogas, el VIH, el tabaquismo, la salud sexual y las prisiones. K·A·C gestiona el Global State of Tobacco Harm Reduction (GSTHR) que documenta el desarrollo de la reducción de daños del tabaco y el uso, la disponibilidad y las respuestas regulatorias a productos de nicotina más seguros, así como la prevalencia del tabaquismo y la mortalidad relacionada, en más de 200 países y regiones de todo el mundo. Para todas las publicaciones y datos en directo, visite https://gsthr.org

Nuestra financiación: El proyecto GSTHR se lleva a cabo con la ayuda de una subvención de la Foundation for a Smoke-Free World, una organización global independiente estadounidense sin fines de lucro 501(c)(3). El proyecto y sus resultados son, según los términos del acuerdo de subvención, editorialmente independientes de la Fundación.


[i] Colin D. Mathers y Dejan Loncar, «Proyecciones de la mortalidad mundial y la carga de enfermedad de 2002 a 2030», PLoS Medicine 3, n.º 11 (noviembre de 2006): e442, https://doi.org/10.1371/journal.pmed.0030442.

[ii] Royal Society of Public Health – Comunicado de prensa (agosto de 2015) La nicotina «no es más perjudicial para la salud que la cafeína» https://www.rsph.org.uk/about-us/news/nicotine--no-more-harmful-to-health-than-caffeine-.html?s=03
El comunicado acompaña al informe, Dejar de fumar utilizando otras fuentes de nicotina:
https://www.rsph.org.uk/resourceLibrary/stopping-smoking-by-using-other-sources-of-nicotine.html.

[iii] M A Russell, «Cigarrillos con bajo contenido de alquitrán y contenido medio de nicotina: un nuevo enfoque para fumar de forma más segura», British Medical Journal 1, n.º 6023 (12 de junio de 1976): 1430–33.

[iv] Institute of Medicine (US) Committee to Assess the Science Base for Tobacco Harm Reduction, Disipando el humo: evaluación de la base científica para la reducción de daños del tabaco, ed. Kathleen Stratton et al. (Washington (DC): National Academies Press (US), 2001), https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK222375/.

[v] Tobacco Advisory Group of the Royal College of Physicians, «Reducción de daños en la adicción a la nicotina: ayudar a las personas que no pueden dejarlo» (Londres: Royal College of Physicians, octubre de 2007),

https://shop.rcplondon.ac.uk/products/harm-reduction-in-nicotine-addiction-helping-people-who-cant-quit.

[vi] UN Office of the High Commissioner for Human Rights (OHCHR), «El derecho a la salud, hoja informativa n.º 31» (UN Office of the High Commissioner for Human Rights (OHCHR), junio de 2008),

https://www.ohchr.org/Documents/Publications/Factsheet31.pdf.

[vii] United Nations, «Declaración Universal de Derechos Humanos», en United Nations (Asamblea General de las Naciones Unidas, París: United Nations, 1948), https://www.un.org/en/about-us/universal-declaration-of-human-rights.

[viii] World Health Organization, «Derechos humanos y salud», WHO, 29 de diciembre de 2017,

https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/human-rights-and-health.

[ix] WHO, Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (Ginebra, Suiza: World Health Organization, 2005), https://www.who.int/fctc/text_download/en/

[x] Harry Shapiro, «Cuestiones candentes: estado mundial de la reducción de daños del tabaco 2020» (Londres: Knowledge-Action-Change, 2020). Capítulo 6, página 115:
https://gsthr.org/resources/item/burning-issues-global-state-tobacco-harm-reduction-2020/

[xi] WHO, Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. Artículo 1, párrafo (d), página 11.

[xii] GSTHR, «Luchando la última guerra: la OMS y el control internacional del tabaco», Informes temáticos de GSTHR (Londres: Knowledge•Action•Change, 2021)

https://gsthr.org/resources/thr-reports/fighting-the-last-war/

GSTHR, «Luchando la última guerra: la OMS y el control internacional del tabaco», Documentos informativos de GSTHR (Londres: Knowledge•Action•Change, noviembre de 2021)

https://gsthr.org/briefing-papers/fighting-the-last-war-the-who-and-international-tobacco-control/

[xiii] Centers for Disease Control and Prevention - comunicado de prensa, diciembre de 2019:
https://www.cdc.gov/media/releases/2019/1205-nyts-2019.html

[xiv] Centers for Disease Control and Prevention, Notas del campo: Uso de cigarrillos electrónicos entre estudiantes de secundaria y preparatoria — Encuesta Nacional sobre Tabaco en Jóvenes, Estados Unidos, 2021
https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/70/wr/mm7039a4.htm

[xv] Esta cita de la agencia de la OMS ha sido eliminada desde entonces.

[xvi] David J. K. Balfour, et al., Equilibrar la consideración de los riesgos y beneficios de los cigarrillos electrónicos, American Journal of Public Health, publicado en línea en septiembre de 2021

https://ajph.aphapublications.org/doi/full/10.2105/AJPH.2021.306416

[xvii] Comunicado de prensa de Public Health England, 6 de febrero de 2018:
https://www.gov.uk/government/news/phe-publishes-independent-expert-e-cigarettes-evidence-review

[xviii] Royal College of Physicians, Nicotina sin humo: reducción de daños causados por el tabaco https://www.rcplondon.ac.uk/projects/outputs/nicotine-without-smoke-tobacco-harm-reduction

[xix] British Medical Association. Cigarrillos electrónicos: equilibrar riesgos y oportunidades. BMA, 2017
https://www.bma.org.uk/media/2083/e-cigarettes-position-paper-v3.pdf

[xx] Gobierno de Nueva Zelanda Declaración de posición sobre el vapeo (página actualizada en septiembre de 2020):
https://www.health.govt.nz/our-work/preventative-health-wellness/tobacco-control/vaping-smokefree-environments-and-regulated-products/position-statement-vaping

[xxi] The Royal Australian College of General Practitioners, Apoyo para dejar de fumar: una guía para profesionales de la salud, 2011 [actualizado en julio de 2014]:
https://www.racgp.org.au/download/documents/Guidelines/smoking-cessation.pdf

[xxii] La Revisión Cochrane. Cigarrillos electrónicos para dejar de fumar. Cochrane, septiembre de 2021 (actualizada regularmente).
Resumen en lenguaje sencillo: https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD010216.pub6/full#CD010216-abs-0002

Revisión completa: https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD010216.pub6/full

[xxiii] Sitio web de la U.S. Food and Drug Administration:
https://www.fda.gov/tobacco-products/premarket-tobacco-product-applications/premarket-tobacco-product-marketing-granted-orders

[xxiv] Sitio web de la U.S. Food and Drug Administration:
https://www.fda.gov/tobacco-products/advertising-and-promotion/modified-risk-granted-orders

[xxv] GSTHR, ‘82 millones de vapeadores en todo el mundo en 2021: la estimación de GSTHR’, Documentos informativos de GSTHR (Londres: Knowledge•Action•Change, febrero de 2022)

https://gsthr.org/briefing-papers/82-million-vapers-worldwide-in-2021-the-gsthr-estimate/

[xxvi] GSTHR, ‘Luchando la última guerra: la OMS y el control internacional del tabaco’, 2021. Capítulo 4, página 29.

https://gsthr.org/resources/thr-reports/fighting-the-last-war/

[xxvii] Ibíd.

[xxviii] Ibíd.

[xxix] Informe de Action on Smoking and Health (ASH): Uso de cigarrillos electrónicos (vapeadores) entre adultos en Gran Bretaña (junio de 2021):

https://ash.org.uk/wp-content/uploads/2021/06/Use-of-e-cigarettes-vapes-among-adults-in-Great-Britain-2021.pdf

[xxx] Ministry of Health, «Explorador de datos anuales 2020/21: Encuesta de Salud de Nueva Zelanda [Archivo de datos]», 2021, https://minhealthnz.shinyapps.io/nz-health-survey-2020-21-annual-data-explorer/